Qué significa acompañar sin prometer
Orientamos, no diagnosticamos. Dónde termina nuestro rol, cómo cuidamos tu confidencialidad y cuándo preferimos derivar tu caso.

«Acompañamiento» es una palabra que se ha ido gastando de tanto usarse. Nosotros la usamos igual, porque describe bien lo que hacemos, pero sentimos la obligación de definirla: qué incluye, qué no incluye y qué puedes exigirnos cuando te decimos que vamos a acompañar tu proceso.
Orientar no es diagnosticar
Nuestro rol es ordenar una conversación que suele llegar desordenada. Te explicamos el modelo asociativo, resolvemos tus dudas antes de que postules, revisamos los antecedentes que respaldan tu situación, te decimos qué es posible en tu caso y te acompañamos en cada etapa, hasta la dispensación responsable. Todo eso es orientación, y la revisión de cada caso se hace con criterios médicos y legales.
Lo que no hacemos es diagnóstico médico. No definimos tu tratamiento, no ajustamos dosis por nuestra cuenta y no reemplazamos a tu tratante: trabajamos a partir de la indicación de un profesional de la salud, nunca en lugar de ella. Tampoco prometemos resultados terapéuticos, ni generales ni para tu caso, porque prometer lo que no se controla no es acompañar: es vender.
La confianza no se pide. Se construye diciendo también lo que no podemos hacer.
La confidencialidad es parte del tratamiento
Los antecedentes que compartes con nosotros son datos sensibles y los tratamos como tales. Las conversaciones sobre tu caso ocurren en privado, por videollamada o WhatsApp con hora acordada, y acceden a ellas solo las personas del equipo que participan de tu proceso. Los registros del club existen porque el orden y la seriedad del modelo los exigen, no para circular.
Por eso también te pedimos algo concreto desde el primer contacto: no incluyas detalles de salud en el mensaje del formulario. Ese canal sirve para ubicarte; lo demás se conversa después, en privado. Cómo guardamos tus datos, por cuánto tiempo y qué puedes pedirnos sobre ellos está descrito en nuestra política de privacidad, que preferimos que leas antes de escribirnos.
Cuándo derivamos
Hay casos que exceden lo que un club de pacientes puede abordar, y detectarlos a tiempo es parte del trabajo. A veces es un cuadro clínico que necesita evaluación especializada antes que cualquier otra cosa. A veces es una situación legal o familiar donde nuestra orientación no basta. Y a veces, simplemente, el modelo asociativo no es la herramienta adecuada para esa persona.
En todos esos escenarios hacemos lo mismo: te lo decimos con claridad y, cuando conocemos una alternativa seria, te orientamos hacia ella. Derivar no es sacarse un caso de encima; es la forma responsable de acompañar a alguien que necesita otra cosa. Lo contrario —retener a un socio que no deberíamos haber aceptado— daña a esa persona y daña al club.
Qué puedes exigirnos
Si eres socio o estás pensando en serlo, esto es lo que puedes esperar de nosotros, por escrito: respuestas claras dentro de 48 horas hábiles, una evaluación honesta de tu caso aunque la respuesta sea no, confidencialidad sobre todo lo que compartas y cero promesas que no podamos cumplir. Cuando alguna de esas cosas falle, queremos saberlo.
Si quieres conversar sobre tu caso, déjanos tu consulta: leemos todo lo que llega y lo que compartas queda entre nosotros. Y si ya tienes claro el modelo, puedes postular como socio sin pasar por aquí.
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